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El siguiente texto no debería ser tomado como una exposición machista, aunque lo sea, y si debería ser leído y pensado como una defensa del buen gusto, la delicadeza y las bondades femeninas.

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Las mujeres y los animalitos.

Los insectos y los animales eran en el pasado grandes aliados de los hombres a la hora de quedar como héroes o de conseguir un polvo, más de una vez nos ha pasado que tu pareja entra en la cocina y se escuchaba un grito infernal, similar al que daría uno si se corta la mano con un cuchillo eléctrico, y tras el alarido la frase “ Una cienpiesssssssssssssssss”

Esa frase era el boleto a nuestra hombría, entrábamos en la cocina Raid exterminador en mano, y después de bajar medio frasco encima del ciempiés, lo juntábamos con la pala de la basura y ya está, besos, caricias y polvo asegurado por lo menos por ese día. El secreto pasaba por dejar todos los días un bicho en la cocina para ser una pareja feliz.

La mujer de hoy es un engendro difícil de explicar, invitás a tu pareja a cenar a Puerto Madero con el objetivo de planear ese viaje romántico por París, en la mitad del relato de tu idea turística se escucha un

– Pará!

Ese es el momento donde ves como se saca el zapato y ZAS! De lleno a una cucaracha que pasaba a tres metros de la mesa, es que ni siquiera la molestaba, la vio a la distancia y decidió vaya uno a saber por qué motivo entablar la batalla con el insecto.

Uno gasta un dineral en una mesa al aire libre, con velas, una buena botella de vino y el premio es ver a un mutante con un solo zapato que vuelve a la mesa como si nada hubiera pasado y encima desparramando el relleno amarillo de la cucaracha a lo largo del piso arrastrando el pie como su fuera un zombie.

– ¿Qué te pasa que no comés más?

Te pregunta sin darse cuenta uqe de las arcadas por el elemento amarillo salido de la cucaracha ya no sabés como hacer para contener el vómito.

Los sapos también eran grandes aliados de las noches de seda y encaje, siempre aparecía un sapo en el jardín y ellas salían corriendo al estilo Forrest Gump por toda la casa mientras se arrancaban mechones de pelos y lloraban de pánico. Entonces ibas vos, agarras un bolsa o un papel (si se te ocurría agarrar el sapo sin protección no volvías a tocar una teta en un año aunque te lavaras con soda caústica) y revoleabas el sapo por arriba de la medianera para la casa del vecino. Besos, caricias y polvo asegurado. Sos un héroe.

Lo que las mujeres desconocían es que ese sapo ahora iba a ser el aliado del vecino, 15 minutos después escuchabas a su novia gritar y él, como hicimos nosotros, repetía la operación arrojándolo a la casa del otro vecino. Muchas veces el sapo ya venía revoleado de 4 o 5 manzanas y llegaba a tu jardín aplastado y con pocas ganas de saltar, lo que complicaba el asunto. O lo que es peor en invierno ya te revoleaban un sapo seco pero mucho no te importaba… con el frío muchas veces fifar no es lo importante.

Las cosas cambiaron para peor, estás caminado por París de la mano con tu novia, en el fondo la Torre Eiffel y sobre ella brilla la luna llena, tenés suerte, llovió sobre la ciudad gala y ves el reflejo de las luces amarillentas que se reflejan sobre el empedrado mojado. Es el momento ideal para pedir matrimonio pero…

De repente ella te suelta la mano y toma envión en una carrera corta y veloz y ZAS! Le pega una patada al sapo a lo Cristiano Ronaldo y lo levanta 2.10 mts del piso colocándolo justo en el ángulo de ese arco imaginario formado por el poste de luz y el cartel de prohibido estacionar.

Y te quedás helado, no sabés que decir… a un lado la torre, la luna, las luces y tres metros a la izquierda en diagonal contemplás una mujer inclinada hacia adelante que se hace visera con la mano para ver mejor el recorrido del sapo, parada con la misma prestancia que un 5 de Ferrocarril Oeste en su etapa dorada… Cuando el sapo frena su recorrido 26.30 mts adelante ella se da vuelta y refunfuña…

– Bicho de mierda!!…

Te mira con cara de Barbie y pregunta

– ¿ De qué estábamos hablando?
– De nada mi amor… de nada.

Si el feminismo es igualar las mujeres con el estilo de un camionero polaco vamos bien, aunque no me agrade vamos bien, la mujer se convirtió en una cosa con poca gracia, menos sensualidad y estilismo que un vikingo borracho, y después se quejan que no consiguen pareja… normal, si nuestros compañeros de fútbol son más delicados y tienen mejor nivel de conversación que cualquiera de ellas… y no se acomodan las tetas en medio del supermercado.

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3 pensamientos en “Mujeres eran las de Antes…

  1. Pues tienes razón, pero solo si para ti la única manera de “mantener y demostrar” tu “hombría” (y sea dicho de paso conseguirte un buen polvo) es salvando a tus delicadas damiselas de tan terribles males como las cucarachas, los cienpies, sapos, etc. Igual y lo que te hace falta es cambiar de bando, pues he visto a muchos hombres hoy en día que cumplen con ese requisito de sentirse indefensos ante los más pequeños e inofensivos bichos.

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